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Una estrella surge por generación espontánea

Viernes, enero 6th, 2012

¿Quién es el dorsal 751 que aguanta con los mejores? Una curiosidad se convertía en quebradero de cabeza conforme la élite de la San Silvestre se acercaba a Vallecas. Hagos Gebrhiwet (Etiopía, 1994) era el único que tenía la respuesta. Y sacársela no era tarea fácil. En su menudo cuerpo escondía una exhibición que dejó atónitos a aficionados, entrenadores y, por encima de todo, a unos rivales que ignoraban su emergente talento. La factoría etíope presenta en sociedad a su enésima estrella.

Teklemariam Medhin trató de hacerse con las riendas del grupo desde el comienzo. Uno de los príncipes del atletismo africano estaba llamado, a sus 22 años, a pegar su primer golpe en la Nochevieja madrileña. Hachazo tras hachazo, Medhin y Gebrhiwet tensaron la cuerda hasta el infinito. La pareja pasaba por el ecuador de la prueba en 13:44. Un cuarteto aguantó el envite: Lamdassem, Chema Martínez, Jesús España y Bati Mohamed Burka, hermano de la que sería segunda clasificada en féminas.

Del kilómetro cinco al siete y medio, los cambios de ritmo de Medhin se volvieron infernales. El español de origen marroquí Ayad Lamdassem se aferró al amargo recuerdo de la edición de 2010 para resucitar. En aquella carrera regaló a Tadese la victoria al confundirse de camino. En esta, recortó poco a poco y la venganza ante el heredero de su verdugo, también eritreo, tomaba cuerpo. Chema, España y Bati Burka decían adiós a las opciones de triunfo.

Al entrar en el kilómetro ocho, la parte más dura de la San Silvestre, un triunvirato asomaba en cabeza. Allí, Gebrhiwet quiso demostrar al mundo que la mayoría de edad atlética se puede alcanzar a los 17. El niño se desmelenó en los tramos de subida y comenzó a zarandear el árbol de manera temeraria. Medhin no fue su víctima, pero sí Lamdassem. Estaban a escasos metros de las puertas del estadio y las jóvenes estrellas eran los protagonistas. En la alfombra roja vallecana se retaron dos estilos antagónicos sobre el asfalto. La portentosa e imperial zancada del esbelto eritreo contrastaba con la brutal frecuencia del pequeño etíope. Medhin tomó una ventaja que parecía definitiva en la última curva. Pero Gebrhiwet tenía otro conejo en la chistera. En veinte metros excepcionales y corriendo por el interior, el chico prodigio mostró sus credenciales en su primera gran cita internacional. Un tiempo de 27:57 en meta lo consagraba.

Dibaba, por fuerza
En categoría femenina, a punto estuvo de repetirse la campanada. Tirunesh Dibaba no era la gran protagonista. Gelete Burka se quitó el disfraz de secundaria desde el inicio y llevó al grupo al límite. Marta Domínguez decidió no cebarse y puso su propio ritmo. La gallega Alessandra Aguilar se pegaba a las etíopes, alimentando una ilusión tan pasajera como esperanzadora, certificada por un 15:40 a mitad de recorrido, a dos segundos de Dibaba y Burka. En la segunda parte de la prueba, las africanas dijeron basta. La imagen estaba congelada. Burka al frente y Dibaba con el escáner activado. Por detrás, la británica Susan Partidge arrebataba la tercera plaza a una Marta Domínguez que compitió con inteligencia, consciente de sus limitaciones. La batalla internacional se convirtió como tantas otras veces en la guerra civil etíope.

La doble campeona olímpica en Pekín, más experimentada en larga distancia, esperó a falta de 500 metros para saludar a las cámaras. Gelete Burka, que firmó una carrera de sobresaliente, se quedó a unas centésimas de la matrícula de honor. Fría, calculadora y confiada en su brutal sprint final, Dibaba emergió en el momento exacto. La eterna decisión imperceptible que diferencia a una atleta excepcional de una leyenda. En su debut en la San Silvestre no pudo batir el récord, pero un crono de 31:30, unido a su determinación en los últimos metros, avalan su solvencia para 2012. El cuento terminó bien para la reina.

Descubriendo a Gebrhiwet
En meta el desconcierto era total. Los rumores comenzaron a circular a la velocidad de las piernas de Hagos Gebrhiwet. Al principio, algunos pensaron que se trataba de un nacionalizado francés. La excusa, que aquel chico había participado en 3.000 metros en los Campeonatos del Mundo de la Juventud en Lille el pasado verano. Allí fue quinto con un tiempo de 7:45. Los atletas no sabían cómo se llamaba ni de dónde era. Sus marcas no estaban a la altura de tamaño recital. En 5.000 metros acreditaba un 14:10 en mayo, muy lejos del fenomenal 13:04 que firmó Jesús España en Mónaco meses más tarde. Pero la realidad decía que aquel desconocido había endosado 46 segundos al de Valdemoro en su primera San Silvestre.

Ajeno a todo ello, su figura se distinguía en medio del caos. Ataviado con un chándal azul, observaba boquiabierto los fuegos artificiales que sucedían a la competición. El joven no hablaba inglés ni francés. No podía comunicarse hasta que, por fin, uno de los mánagers de Dibaba resolvió el entuerto. Se trataba de un etíope, inscrito a última hora, que sólo acertaba a decir una frase: “Estoy muy feliz”. El improvisado traductor la repetía hasta la saciedad. El rayo anónimo que fulminó a la flor y nata de los atletas de élite en la San Silvestre 2011 ya tiene nombre. Gebrhiwet es la punta del iceberg de una cantera insondable de campeones olímpicos. Un niño de 17 años se subió a las barbas del atletismo. No es otra historia de Navidad. Es simplemente supremacía.

Fuente: Andres romero
Twitter: @andresgarmero

La segunda revolución del funcionario japonés

Martes, diciembre 27th, 2011

KAWAUCHI CORRE UN MARATÓN EN 2.09 Y 15 DÍAS DESPUÉS EN 2.12

En febrero pasado fue la sensación al clasificarse para los Mundiales de Daegu sin estar federado · Atletas y técnicos españoles destacan la excepcionalidad del nipón ·

Por: Gerardo Riquelme

El final de un maratón de élite es para el atleta un tormento: el ácido láctico rebosa, las transaminasas se disparan, los tendones y articulaciones están machacados y las microrroturas se distribuyen por casi todos los músculos de las piernas. “Son como unas agujetas, pero multiplicadas por 50 o por 100″, apunta Chema Martínez, plata en el último Campeonato de Europa.

Ante ese panorama, lo recomendable para un maratoniano que ha acabado esa distancia son tres semanas de descanso. “Ahora nos regimos por analíticas, pero antes había una máxima: descansa hasta que ya no tengas ni un dolor y, luego, espera siete días”, recuerda Luis Miguel Landa, el responsable español de fondo.

Yuki Kawauchi, sin embargo, ha atentado contra todos los tratados atléticos que existen. Primero, cuando, autodidacta durante toda la vida, alternando los entrenamientos con su puesto de funcionario en una prefectura de Saitama, en el extrarradio de Tokio, corrió el maratón de la capital japonesa en 2.08:37 en marzo pasado, lo que le valió el billete para los Mundiales de Daegu y, después, en sus dos últimas prestaciones en apenas 15 días.

Hace dos semanas, en Fukuoka, fue tercero bajando de 2.10 (2.09:57) y, el domingo pasado, sin descanso, acabó segundo en Hofu, con 2.12:33. “Cuando arrancó [Bat-Ochir, el mogol que ganó la prueba], las piernas no me respondieron”, reconoció, restando importancia a la derrota, “porque aprendí para el futuro”.

“No me extraña que acabara destrozado”, apunta Jerónimo Bravo, preparador de fondistas españoles y africanos, entre ellos Tadesse, plusmarquista mundial de medio maratón. “Yo he visto a muchos maratonianos, empezando por Wanjiru, estar cojos al día siguiente de una prueba. Es un animal, y aunque no es aconsejable y ninguno de mis atletas estaría dispuesto a hacerlo, sus marcas son creíbles. Otra cosa es si hubiera hecho marca personal en el segundo maratón…”.

El traumatólogo David López Capapé, antiguo ochocentista, alude a su organismo: “A veces el género humano arroja seres excepcionales y Kawauchi lo es. No deja de ser una pasada, pero muchas veces se ve a maratonianos hacer sesiones de 30 km un par de semanas antes de la prueba”.

Mentalidad popular
En eso, en el volumen de entrenamientos que estila la escuela japonesa, coinciden Landa y Bravo. “Yo estuve con las chinas en 2007 y a mí me sustituyó un japonés. Duro cuatro días. ¡Si es que hacen 300 kilómetros a la semana!”, recalca el responsable del fondo español, que achaca al japonés su mentalidad popular. “No focaliza como un profesional. A éstos no les sacas más de dos o tres maratones anuales. Lo que debe ser”.

Su caso sería difícil verlo en España. Landa recuerda que Alberto Juzdado, bronce en los Europeos de Helsinki de 1994, también irrumpió entre los populares, pero nadie, salvo el dudoso caso de Yesenia Centeno -sancionada por dopaje en 2009- , se atreve con la mítica distancia en un periodo de tiempo tan corto.

“Yo, que soy de los que sale a entrenarse al día siguiente del maratón, me tomo los primeros días muy suaves. A lo mejor en la primera semana corro tres días, hago bici y natación. Y hasta el final de la segunda semana no desaparecen los dolores“, dice Chema.

La ilusión de Kawauchi se fija ahora en marzo, en el maratón de Tokio, donde tiene que correr en 2.07 para ir a los Juegos Olímpicos. “Al menos ya ha demostrado que lo suyo no fue de chiripa”, remata Sakaguchi, el vicepresidente de la Federación Japonesa.

 

El rey de los 6.000 obstáculos

Sábado, diciembre 24th, 2011

Por ANDRÉS ARMERO

“Cada atleta tiene un sueño olímpico”. Abdelaziz Merzougui repite esta frase hasta la saciedad con una fuerza que contagiaría a todo un ejército. Nadie le va a parar. Su fe ha sido concebida para superar el doble de obstáculos que sus rivales. “El año pasado fui al Campeonato de España de 3.000 obstáculos a Málaga sin comer ni beber”. Allí se retiró, pero este atleta de origen marroquí no quiere oír hablar de disculpas: “Estábamos en Ramadán, ¡qué le vamos a hacer!”.

Hace cinco años se bajó de una patera en Lanzarote para subirse a un mundo desconocido. Allí le esperaba Ayad Lamdassem, el actual referente del 10.000 y del cross español, que ayudó a Merzougui a escapar de su otra realidad. Lamdassem era el mejor consejero posible. No en vano, había saltado de la ventana de un hostal en Santiago cuando competía con Marruecos en los Mundiales universitarios de cross. Ambos entrenan en Lleida a las órdenes de Antonio Cánovas y representan a España, con sus papeles en regla.

“Lamdassem es mi amigo, mi hermano; no es sólo mi paisano, es todo”, asevera un Merzougui emocionado que no dudaría a la hora de prolongar la cadena solidaria: “Él lo hizo por mí y me trató muy bien; yo lo haría por otro”. Recientemente casado, pero sin hijos, busca piso con su mujer en Lleida. La etapa en la que vivía en una residencia con otros compatriotas que quieren seguir la estela de Lamdassem ya es historia.

Orgulloso del equipo español
En el plano deportivo, se alzó con el Campeonato de Europa de Cross en categoría júnior y con una meritoria plata en el Europeo Sub 23 de Ostrava en 3.000 obstáculos. Allí, a sus 20 años no le importó perder el oro con Sebas Martos, una de las joyas de la corona del atletismo patrio: “Es muy bueno y muy buena gente, no me enfadé ni nada. Lo importante es la Selección, estamos bajo la misma bandera. Fue una pena el cuarto puesto de Toni Abadía”.

Hace unos días estuvo en Guelmim (Marruecos) visitando a los suyos. Allí, le recibió una familia encantada de ver a su hijo triunfar. “Nunca pensaron que saldría por televisión”. Él les cuenta que defiende orgulloso la bandera española, sin importarle algún posible comentario: “Cada uno puede decir lo que quiera, yo sé que va a salir bien, voy a darlo todo”.

Este año busca centrarse en la pista cubierta e ir cogiendo tablas para las grandes citas internacionales al aire libre. Aunque también representará a España en el Europeo sub 23 de cross en Velenje (Eslovenia).“Estoy bien, más fuerte que antes”, esboza como siempre lo hace, con una risa en sus labios.

Aquel niño que vibraba con las galopadas de Hicham El Guerrouj ya es un hombre. Sabe que el paso al maratón es cuestión de tiempo y sueña con poder ayudar en el asfalto al hombre que le abrió las puertas de su futuro, Lamdassem. “Ojalá algún día pueda entrar de su mano en alguna carrera”. Merzougui se desvive para poner la guinda a una preciosa historia de superación. “Tengo que entrenar, no puedo perder el tiempo, he arriesgado mucho para ello”. Y concluye haciendo gala de su sentido del humor: “Hay que trabajar para salir más en el MARCA”.

Twitter: @andresgarmero

El regreso de Teddy Tamgho

Lunes, diciembre 19th, 2011

El triplista francés Teddy Tamgho, que se fracturó un tobillo antes del Mundial de Daegu (Corea del Sur) del pasado verano, ha comenzado los entrenamientos este lunes en Gainesville (Estados Unidos).

El plusmarquista mundial bajo techo, ya se encuentra en el continente americano, ha recibido el alta de su terapeuta y va a comenzar el trabajo de resistencia y de preparación física.

De cara a preparar mejor los Juegos Olímpicos del próximo verano en Londres, se saltará la temporada en pista cubierta y se entrenará en Florida. El último obstáculo al que ha tenido que hacer frente ha sido a la obtención de la visa de su técnico, el cubano Iván Pedroso.

“Aprovecharán las grandes instalaciones de la Universidad de Gainesville, además, las condiciones meteorológicas son ideales en la región, con temperaturas con una media de 22 grados”, explica la Federación francesa en un comunicado.

Fuente: Europa Press

Bekele: “Espero que sea una de las carrera más grandes de los Juegos”

Viernes, diciembre 16th, 2011

El etíope Kenenisa Bekele, campeón olímpico de 5.000 y 10.000 metros, está deseando enfrentarse al británico Mo Farah, campeón mundial de la última distancia, para hacer de la final olímpica de Londres “una de las carreras más grandes de los Juegos”.

Bekele, que en los Mundiales de Daegu (Corea del Sur) perdió por primera vez en su vida una carrera de 10.000 metros (se retiró), comenzará su calendario de competiciones del año olímpico el 7 de enero próximo en el cross de Edimburgo.

“Allí he corrido grandes carreras de cross y tengo un recuerdo muy especial de cuando fui campeón mundial después de perder una zapatilla durante la prueba (en 2008). Para mí es como correr en casa ante los mejores del mundo”, declaró el etíope.

Su recuperación
Tras su retirada en la final de los Mundiales de Daegu, Bekele se recuperó lo suficiente para acreditar en Bruselas la mejor marca mundial del año en 10.000 metros ( 26:43.16). “Mis entrenamientos van bien y después de mi victoria en Bruselas me siento preparado para afrontar el año olímpico”, dijo.

“Estoy deseando competir con Mo Farah ante su público, lo que puede convertir la final de 10.000 en una de las carreras más grandes de los Juegos Olímpicos”, añadió.

En el cross de Edimburgo, Bekele tendrá como adversarios en el Holyrood Park a los kenianos Asbel Kiprop y Brimin Kipruto, actuales campeones olímpicos de 1.500 y de 3.000 metros obstáculos, respectivamente.

Fuente: EFE